Maternidad Consciente, Mindfulness, Psicología Positiva

Cuando cambió mi vida.

Manitas Alba 4 mesesTal día como hoy, hace un año, acababa de llegar a casa después de realizarme una extracción de óvulos para realizar una fecundación in vitro. Llegué decepcionada y sin muchas esperanzas porque los óvulos, según me dijeron en ese momento,  no habían sido de la máxima calidad. Después de dos intentos anteriores fallidos, ya no me quedaba mucha esperanza en que esta vez fuese a surgir el milagro.

Sin embargo, estaba tranquila. No como en ocasiones anteriores. Las dos veces pasadas había estado hecha un manojo de nervios. Por fuera me mantenía serena pero en mi interior había un estado de alerta continuo. Me observaba continuamente para notar algún cambio, alguna sensación nueva… algo. Esta vez no era así. Tenía conmigo a mi marido, por supuesto, pero también tuve la suerte de que esos días estuviesen mi hermano y su mujer, entre los tres me cuidaron y me mimaron al máximo, a pesar de que mi cuñada ya estaba embarazada de cinco meses para entonces, y ella también debía cuidarse. Esto fue muy positivo porque me mantuvo activa, hasta donde se podía. Al día siguiente nos fuimos a pasear por la playa y evité quedarme tumbada o sentada todo el día, como había hecho las otras veces. Aún a riesgo de arrepentirme, y tratándome con mucho mimo pude disfrutar de esos días.

A nivel mental fue todavía mejor. Había llegado a ese momento sin ansiedad, sin prisas, sin expectativas. Simplemente sentía que estaba haciendo lo correcto, luchar por mi sueño, que el sueño se cumpliese o no, no estaba en mi mano, pero ir a buscarlo sí. No me hubiera perdonado no intentarlo una vez más.

Ya era feliz, ya tenía una vida plena, ya podía disfrutar del momento. Y así lo viví. Recordando a cada instante el aquí y ahora. Paseaba todos los días con el pensamiento de “ahora estoy bien”, “ahora todo esta bien”, “en este momento estoy tranquila”, “en este momento estoy en calma”, “me siento bien”, “puedo gozar de este momento”. Esto me ayudó también a no tener prisa por saber. Pasan unos veinte días hasta que puedes hacerte un test de embarazo y el “¿Qué pasará?” suele ser aterrador. Esta vez, me reconocía en momentos de ansiedad, aunque se presentaron muchos menos, supongo que debido al trabajo de meditación que venía haciendo, tanto formal como informal, que aquietó mi mente. Sin embargo, hubo algunos. Cuando los reconocía, me trataba con el mismo mimo que cuando tenía que levantarme de la cama o acostarme o hacer un pequeño esfuerzo físico. Me trabaja con compasión, me perdonaba la ansiedad, los pensamientos negativos, me perdonaba la inquietud, las ganas de forzar las cosas para que pasaran como yo quería.

Algo que me ayudó mucho fue el soltar, dejar ir, mi deseo de ser madre. Durante  un tiempo me había aferrado tan fuerte a él, que me había identificado totalmente con ese pensamiento y no podía alejarme mentalmente de ese deseo, incluía por supuesto, el pensamiento y la emoción desbordante. No podía ni por un instante contemplar la idea de ser feliz sin desear ser madre. Es decir, pensaba, “bueno, pues si no puede ser, tendré que ser feliz”, pero en el fondo había otro pensamiento que me decía “siempre tendrás esa espinita clavada”, o “en tu pareja se reflejará que no habéis sido padres”, o “la envidia te corroerá cuando tus amigos tengan niños”, etc. Y yo me decía a mí misma, “sí, es verdad, en el fondo es así”.

Y realmente esa era la verdad en ese momento, lo sentía así. De modo que lo acepté. Acepté que por el momento no podía ser de otra manera.  Me hacía profundamente infeliz no tener un hijo/a. Y luego, en un acto de amor incondicional a mí misma, a mi deseo de ser madre, y a mi hijo/a leí e interioricé el enfoque “No pudo ser de otra manera – Renuncio al Control” de Jorge Lomar, publicado en su libro Ecología Mental. Me liberé, supongo porque había entrenado mi mente durante mucho tiempo en la desidentificación y logré, finalmente separarme de este. Creo que llegué al perdón que tanto menciona Jorge Lomar. Perdón a uno mismo. ¿Qué debía perdonarme? Seguramente el haberme hecho la vida imposible por no aceptar la realidad y el habérsela hecho en mayor o menor grado a los que me rodeaban. O tal vez algo más. La profundidad del ser humano es normalmente inescrutable, siempre hay recovecos que no vemos, posiblemente porque todavía no estamos preparados.

Maternidad Consciente, Mindfulness, Psicología Positiva

Viviendo

Dibujo1Lamentablemente hace unas semanas me realizaron una intervención quirúrgica debido a unos problemas con mi embarazo. Por esta razón no he podido publicar entradas en el blog con la asiduidad habitual. Todavía estoy convaleciente, y por ello no me va a ser posible mantener el mismo ritmo de trabajo, al menos durante unos meses, aunque intentaré mantener actualizada la página de Facebook y Twitter, en cuanto al blog las publicaciones no serán semanales pero sí habrá actualizaciones.

No obstante quería explicar los motivos de mi ausencia en la web y las redes sociales. Aunque este no es el único motivo de mi retiro, hay otra razón, si cabe más importante; estoy VIVIENDO, EXPERIMENTANDO, SINTIENDO, DEJÁNDOME LLEVAR….

A pesar de estar atravesando una situación complicada, como otras que han ocurrido en mi vida, ahora estoy viviendo momento a momento, con mi mente bien ajustada en el ahora. Estoy sintiendo todas las emociones que me surgen y que van y vienen, sin regocijo y sin intentar manipularlas, viendo su pureza, observando lo que me está pasando interiormente. Soy yo la primera sorprendida al comprobar los resultados del trabajo de desarrollo personal que he realizado durante estos últimos años y que me hacen atravesar esta etapa desde mi calma y paz interior, viéndola como un gran regalo que me ha hecho la vida.

Por eso, animo a cualquiera que esté interesado en practicar Mindfulness a que lo haga, sin buscar un objetivo concreto, con paciencia y algo de tesón. Es maravilloso comprobar y saber que antes una misma situación me habría desbordado y como ahora veo situaciones, personas, detalles, que me hacen sentir agradecida, como me llega la bondad de quienes me rodean y como yo puedo darme a los demás. Ahora puedo abrazar, besar, perdonar, dejarme cuidar, todo de una manera mucho más fácil y natural. E incluso ayudar a quienes están conmigo a que no sufran tanto, a ser un apoyo, a interpretar de otra forma más positiva las cosas que nos ocurren, a ser un poco más felices trascendiendo las circunstancias.

No quiero finalizar sin desearos una Muy Feliz Navidad llena de Milagros que se harán realidad.