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La felicidad no es algo que podamos encontrar por ahí, sino algo que se construye y se practica.

La Soledad

¿Cómo afrontar la soledad?

No todas las personas que viven solas se sienten necesariamente en soledad, del mismo modo, el convivir con tu pareja u otros miembros de la familia no evita que en determinados momentos podamos sentirla. Incluso aquellas personas que disfrutan de su soledad, en determinados momentos pueden sentir y experimentar sentimientos de soledad. Somos animales sociales y todos necesitamos conectar con otras personas de vez en cuando.

El Sentimiento de soledad.

Reconocer los sentimientos de soledad a veces es difícil e implica otros sentimientos
como la vergüenza o la culpa, sin embargo, la soledad constituye una experiencia
universal, que todos en algún momento podemos sentir.

La consciencia de la soledad.

A veces, nuestra necesidad por conectar con otras personas puede llegar a hacer
que conectemos con personas con las que no podemos establecer relaciones sanas y
auténticas, y nos aferremos a ellas a pesar de las inconveniencias que van surgiendo.
Esta es la base sobre la que se forman muchas relación «toxicas» en las que priorizamos
tener compañía a nuestro propio bienestar.

El hecho de comenzar a ser conscientes de que seguimos anclados a este tipo de
relaciones debido a nuestros sentimientos de soledad, nos permite abrir huecos
donde alejarnos de aquellas relaciones con las que no conseguimos conectar emocionalmente y empezar a tejer estrategias para combatir la soledad de una forma más saludable.

Cultivando relaciones.

A medida que vamos siendo conscientes de los sentimientos que acompañan a la soledad indeseada vamos valorando cómo podemos afrontarlos. Sin duda, una de las claves es poner en valor las relaciones que ya tenemos y la forma en la que establecemos las nuevas. El gran descubrimiento es que hay muchas más personas con deseos de establecer relaciones significativas, por lo tanto tendremos que empezar por aprender a establecer una verdadera relación sincera. Lo cual, a menudo pasa por mostrar nuestras vulnerabilidades, algo que debemos estar dispuestos a hacer.

Puedes reflexionar sobre cómo fueron tus relaciones pasadas, ¿en qué fallaron? ¿qué era
aquello que más te incomodaba? Tienes las claves para poder comenzar nuevas relaciones con aquello de lo que sí disfrutaste, aquello que te gustó y aquellas partes de tu personalidad que más brillaban.