Nuestro cerebro determina en fracciones de segundo si una situación a priori ambigua es buena o mala, pero ¿podemos fiarnos de ese juicio instantáneo?
La profesora Maital Neta imparte Psicología en el centro de Biología y Comportamiento de la universidad de Nebraska-Lincon, en su último artículo reflexiona sobre el sesgo de Valencia. Es decir, la tendencia automática que tiene tu cerebro a interpretar situaciones ambiguas como positivas o negativas.
En otras palabras: cuando algo no está del todo claro, tu mente “elige” un significado casi instantáneamente. Por ejemplo, imagina que alguien te mira con una expresión neutra:
Si piensas “igual está distraído” → sesgo positivo
Si piensas “seguro está enfadado conmigo” → sesgo negativo

Neta cree que estas respuestas al Sesgo de Valencia podrían ayudar a identificar factores de riesgo para la depresión, la ansiedad y otros trastornos relacionados con el estrés.
Al parecer, el Sesgo de Valencia se desarrolla durante toda la vida. Los niños suelen tener un Sesgo de Valencia negativo, es decir, interpretan los hechos ambiguos como negativos. Pero alrededor de los 10 años, la mayoría experimentan un cambio y comienzan a ver las cosas de forma más positiva. De hecho, los adultos más mayores suelen tener un sesgo más positivo que los más jóvenes.
Las investigaciones recientes muestran que los niños que no logran una transición de sesgo negativo a uno más positivo tienen mayor riesgo de sufrir depresión y ansiedad en la vida adulta. En la etapa adulta, las personas con un sesgo más negativo tienen mayor probabilidad de sufrir un trastorno emocional.
https://news.unl.edu/article/netas-research-points-to-brain-based-clues-for-mental-health

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