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La felicidad no es algo que podamos encontrar por ahí, sino algo que se construye y se practica.

¿Por qué no es bueno sentirse feliz todo el tiempo?

A menudo acuden a terapia personas que han dejado de sentirse bien consigo mismos, o por la situación que deben afrontar. No entienden por
qué no pueden sentirse felices.
Además, esto se ve acompañado de una clara sensación de culpa
por el hecho de pensar que «estan haciendo algo mal» puesto que piensan
que una buena gestión de sus emociones y de los eventos que les ocurren
les llevaría a sentirse bien todo el tiempo.

De hecho, son multitud de mensajes los que circulan en redes sociales y
que impregnan nuestras conversaciones habitualmente, donde se nos impone
la dictadura de la felicidad. Si bien, todos en algún momento hemos querido
evadirnos del dolor, la tristeza, la melancolía, la ansiedad, y otras
emociones negativas, no es posible tener una vida plena sin el componente
de las emociones negativas.

Muchas veces, ante un duelo, una situación traumática, o una etapa complicada
en nuestra vida, las personas que nos rodean, tratan de animarnos y
consolarnos, con frases como «mantente positivo», «cambia tus pensamientos»,
«enfocate en lo positivo»… Y esto normalmente, no hace sino aumentar
nuestra sensación de vacío y está lejos de consolarnos.

Si lo que queremos es sanar, que es algo distinto a sentirnos siempre bien.
Tendremos que enfocarnos en lo que realmente sentimos, pensamos, hacemos,
sin ignorar, ni evitar aquello que nos causa sufrimiento o incomodidad. La manera
en la que observamos aquello que nos duele, debe ser desde la amabilidad y
la compasión. De esta forma aprenderemos que las emociones negativas,
aquello que nos remueve por dentro, tiene un significado, un sentido, y
que tendremos que trabajar en ello para poder encontrarlo y transformarlo
en algo que nos sea útil y sirva para nuestro crecimiento personal.