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La felicidad no es algo que podamos encontrar por ahí, sino algo que se construye y se practica.

Mañanas con niños sin estrés

Las mañanas de septiembre han llegado cargadas de cosas que hacer, almuerzos que preparar, lavadoras que poner, horarios que cumplir… y todo a un ritmo frenético. Si a esto le unimos una o dos rabietas a la semana, lloros casi cada día y conflictos por terminar los desayunos a tiempo, se convierte en un plan perfecto para estropearnos la primera hora del día (de todos los días).

¿Y eso qué conlleva? Bueno, es un ratito, luego los dejo en el cole y me olvido hasta la salida….. pero…. parece que no, que ese estrés que nos acompaña al comienzo de nuestro día, va a marcar cómo se desarrolla todo el resto del día y además mañana cuando suene el despertador, voy a volver a ponerme el «traje de batalla» para estar preparada/o ante la guerra del madrugón.

Así que pensando en mejorar ese pequeño ratito del día, te traigo unos mindful trucos que nos ayudarán a afrontar ese momento y mejorarán el resto del día, la semana y todo el curso escolar.

El primero es el Suspiro Silencioso, puedes practicarlo tú y/o tu hijo/a. Cuando estés en ese momento de «otra vez llorando/protestando….» inhala suavemente por la nariz, exhala por la boca haciendo un suspiro suave, profundo y silencioso. A su vez, deja caer los hombros, relaja la mandíbula y suelta toda esa presión. Puedes repetirlo dos o cuatro veces, hasta que te sientas mejor.

El segundo es la Respiración Pausada, del mismo modo que el suspiro silencioso puedes practicarlo tú o enseñarlo. Consiste en inhalar lentamente y exhalar todavía más lento. Es muy fácil si contamos, por ejemplo, mientras inhalas cuenta hasta 4, y cuando exhalas cuenta hasta 8. Éste es un truco muy fácil y muy efectivo en los momentos en los que nos sentimos muy nerviosos. Repítelo hasta que sientas que tu nerviosismo está controlado.

Por último, te propongo una pequeña tarea: haz una buena acción o lo que es lo mismo, sé amable con alguien. No tiene que ser algo muy rimbombante, una pequeña acción marca la diferencia. Sujeta una puerta para que otra persona entre, ofrece caramelos a alguien, saluda afectuosamente a un vecino, pregunta cómo está ese amigo con el que hace tiempo no hablas.