La regulación emocional es la capacidad de controlar o influenciar qué emociones tenemos, cuando las tenemos , cómo las experimentamos y cómo las expresamos.
Normalmente la regulación emocional se produce de forma automática, pero también podemos controlarla conscientemente, aumentando la consciencia y el control de las emociones.
Y es que una regulación emocional eficaz desempeña un papel fundamental en nuestra salud mental. De hecho, hay dos conceptos claves para que ello, el reconocimiento de las emociones, es decir, saber qué estamos sintiendo y la consciencia emocional, es decir, cuando y como lo estamos sintiendo, así como de qué forma lo estamos expresando.

Cuando una persona no reconoce sus propias emociones o incluso las de los demás, y no posee una comprensión profunda de dichas emociones, puede ser difícil identificar estrategias de regulación eficaces.
Los últimos estudios (Torres, Lane, Preece, et als, 2026) muestran que cuanto mayor es el vocabulario emocional de una persona y mejor es su comprensión sobre cómo las emociones se relacionan con sensaciones corporales mejores estrategias de regulación poseen.
Del mismo modo, cuanto mejor sabemos reconocer nuestras propias emociones mejor utilizamos las estrategias de regulación basadas en atención plena.
Cuando hablamos de regulación emocional, no hablamos de suprimir emociones, pero sí de relacionarnos con ellas desde un equilibrio seguro que disminuye nuestra vulnerabilidad y mejora nuestra capacidad de recuperación emocional.


Debe estar conectado para enviar un comentario.