Envejecer no significa necesariamente perder bienestar psicológico, pero sí implica afrontar cambios que pueden resultar difíciles: pérdidas, enfermedades crónicas, dolor, jubilación, cambios en las relaciones, disminución de determinadas capacidades o una mayor conciencia de la propia vulnerabilidad.
En este contexto, las intervenciones psicológicas que ayudan a relacionarnos de otra manera con las experiencias difíciles pueden tener un papel especialmente interesante. Una de ellas es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), un enfoque basado en la terapia contextual que pone el énfasis en la flexibilidad psicológica, la aceptación de las experiencias internas y la posibilidad de actuar de acuerdo con aquello que es importante para cada persona.
Una reciente revisión sistemática y metaanálisis publicada en Psychology and Aging por Krafft et al. (2026) ha examinado precisamente qué sabemos hasta ahora sobre la ACT en adultos mayores.
¿Qué es exactamente la Terapia de Aceptación y Compromiso?
La ACT parte de una idea sencilla, aunque profunda: el objetivo no es eliminar todas las experiencias desagradables, sino aprender a relacionarnos con ellas de una manera más flexible.
Esto puede implicar reconocer pensamientos dolorosos sin quedar atrapados en ellos, permitir determinadas emociones sin luchar constantemente contra ellas y, al mismo tiempo, seguir realizando acciones coherentes con nuestros valores.
Por eso, la ACT no plantea la aceptación como resignación.
Aceptar que existe dolor, tristeza, miedo o incertidumbre no significa que nos guste esa experiencia ni que dejemos de intentar mejorar las circunstancias. Significa dejar de invertir toda nuestra energía en una lucha que, en ocasiones, puede terminar amplificando el sufrimiento.
Esta perspectiva puede resultar especialmente relevante durante el envejecimiento, una etapa en la que algunas circunstancias importantes no siempre pueden modificarse.
¿Qué analizaron los investigadores?
Krafft y sus colaboradores realizaron una revisión sistemática y metaanálisis de investigaciones que habían estudiado la ACT en población de adultos mayores.
La revisión incluyó 25 estudios, con un total de 1.166 participantes. Los investigadores analizaron los cambios producidos después de las intervenciones y prestaron especial atención a diferentes indicadores relacionados con la salud psicológica y el bienestar:
- depresión;
- ansiedad;
- calidad de vida;
- dolor;
¿Qué encontraron?
En conjunto, los resultados fueron favorables a la ACT.
Ansiedad
En ansiedad, se observó uno de los efectos más grandes en el metaanálisis.
Calidad de vida
La calidad de vida mostró un efecto más pequeño, pero estadísticamente significativo.
Este resultado resulta especialmente interesante porque el objetivo de una intervención psicológica en la vejez no tiene por qué limitarse a reducir síntomas. También puede consistir en ayudar a la persona a mantener una vida significativa y satisfactoria a pesar de las circunstancias difíciles.
Dolor
En las medidas relacionadas con el dolor se encontró un efecto de mejora.
Este hallazgo encaja particularmente bien con uno de los principios de ACT: distinguir entre el dolor o malestar inevitable y el sufrimiento adicional que puede aparecer cuando intentamos controlar, evitar o eliminar constantemente nuestras experiencias internas.
¿Significa esto que la ACT funciona para los adultos mayores?
Los resultados son prometedores.
Quizá la pregunta no sea cómo dejar de sentir
Una de las aportaciones más interesantes de ACT al ámbito del envejecimiento tiene que ver con un cambio de perspectiva.
Ante una experiencia difícil podemos preguntarnos:
“¿Cómo consigo que esto desaparezca?”
Pero quizá en determinadas situaciones resulte más útil preguntarnos:
“¿Cómo quiero vivir mientras esto está presente?”
No siempre podemos controlar el dolor, determinadas pérdidas, el envejecimiento del cuerpo o la aparición de pensamientos y emociones difíciles.
Pero sí podemos trabajar, en diferente medida, nuestra relación con esas experiencias y la manera en que respondemos ante ellas.
Esto no significa aceptar pasivamente cualquier circunstancia ni abandonar la búsqueda de soluciones. Significa reconocer qué podemos cambiar, qué no podemos cambiar y dónde merece la pena dirigir nuestra energía.
¿Qué nos llevamos de este nuevo metaanálisis?
La revisión de Krafft y colaboradores aporta una señal positiva: la ACT parece ser una intervención prometedora para diferentes dificultades que pueden afectar a los adultos mayores, incluyendo síntomas de depresión y ansiedad, dolor y calidad de vida.
Y quizá esta perspectiva sea especialmente valiosa en una etapa de la vida en la que aprender a convivir con lo que no podemos controlar puede convertirse, paradójicamente, en una forma de recuperar libertad.
Referencia
Krafft, J., Davis, C. H., Jacobs, M. L., Luskey, V. E., Apostolou, H. L., Tadros, N., & Luci, K. (2026). A systematic review and meta-analysis of acceptance and commitment therapy for older adults. Psychology and Aging. Publicación anticipada en línea. https://doi.org/10.1037/pag0001014

